¿Y si el futuro es ahora?

Claudia Gonzalo

El Global

Del 3 al 6 de marzo pasado Barcelona ha sido el epicentro de la conectividad y la innovación con la celebración del Mobile World Congress, un evento que apenas necesita presentación. Quienes vivimos en la Ciudad Condal sabemos bien que, durante unos días, la ciudad se detiene, conteniendo la respiración mientras observa las últimas novedades en tecnología y soluciones digitales.

El pasado lunes tuve la oportunidad de participar como ponente en un panel dentro del evento Four Years From Now (4YFN), centrado en el empoderamiento de los pacientes en la validación clínica de soluciones digitales.

Hablar de un tema con tantas aristas puede llevar, especialmente desde el derecho, a querer definir cada concepto para evitar interpretaciones ambiguas. Sin embargo, pese a venir de sectores distintos dentro del ecosistema sanitario (industria farmacéutica, startups y derecho), los panelistas coincidimos rápidamente en varias ideas clave, de las que me gustaría destacar tres.

La primera es que, sin confianza, no hay empoderamiento. Da igual cuántas herramientas digitales existan si los pacientes no confían en ellas, ni las perciben como aliadas en su día a día. La validación clínica es crucial porque aporta evidencia objetiva con una metodología comprensible donde un amplio abanico de profesionales puede participar. Solo así se genera la confianza necesaria para la adopción generalizada de estas soluciones por parte de quienes las precisan.

La segunda idea es que el paciente tiene la capacidad y el criterio para aportar valor en cómo de útiles le resultan las soluciones digitales. Involucrarlo desde el diseño de la solución y recoger su feedback en cada fase del desarrollo es esencial para que la tecnología tenga un impacto real en su vida. No se trata solo de crear herramientas innovadoras, sino de asegurarse de que sean útiles y relevantes para quienes las van a usar.

La tercera idea es que la regulación puede (y debe) impulsar este cambio. Desde el ámbito normativo, hay margen para reforzar la confianza y la representación de los pacientes. Un ejemplo es el proyecto de Real Decreto sobre evaluación de tecnologías sanitarias, que avanza en la inclusión de la perspectiva del paciente en la toma de decisiones.

La casualidad ha querido además que el MWC coincida con la publicación en el diario oficial de la Unión del reglamento del espacio europeo de datos sanitarios y sea justo una semana antes de la posible publicación por parte de la Comisión de la propuesta de reglamento de medicamentos críticos. Ambas iniciativas tienen un objetivo claro: preparar el futuro y optimizar nuestros recursos. Tras una semana de innovación, la conclusión es clara: el futuro no es algo lejano. Se construye aquí y ahora.

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