Bruselas ya no habla solo de regulación

Lluís Alcover and Joan Carles Bailach

El Global

Acabamos de volver de Bruselas tras asistir al EU Pharmaceutical Law Forum 2026 y la sensación es clara: el debate farmacéutico europeo ha dejado de centrarse en cuál será el contenido de la nueva regulación farmacéutica para pasar a enfocarse, directamente, en cómo se aplicará dicha normativa y en el impacto que tendrá en la competitividad, la innovación y la autonomía estratégica de la Unión Europea. Durante tres días, representantes de la Comisión Europea, EMA, compañías farmacéuticas, despachos internacionales y expertos del sector compartieron una preocupación común: Europa tiene capacidad científica, industria y agencias sólidas para seguir liderando y, ahora también, un marco normativo para liderar el sector. Sin embargo, persiste un reto fundamental: avanzar hacia una mayor coordinación real entre los Estados miembros y ganar agilidad en la toma de decisiones para no perder competitividad en un entorno cada vez más global.

Uno de los aspectos más interesantes del foro fue comprobar cómo muchas conversaciones ya no giran solo alrededor de nuevas normas, sino alrededor de una cuestión mucho más amplia relacionada con el futuro industrial y estratégico del sector en Europa: ¿cómo evitar que el continente pierda capacidad de innovación frente a Estados Unidos y Asia? Esta cuestión estuvo muy presente en numerosos paneles y conversaciones. Se habló de simplificación regulatoria, del impacto del European Health Data Space, de inteligencia artificial aplicada a salud y de la necesidad de crear entornos más previsibles para invertir. Muchas intervenciones apuntaban a la misma idea: Europa dispone de una buena base científica y regulatoria, pero sigue arrastrando demasiada fragmentación nacional y demasiadas dificultades para avanzar de forma coordinada.

También estuvo muy presente durante el foro la idea de que la colaboración público-privada será cada vez más importante en los próximos años. En una Europa donde más de 450 millones de ciudadanos dependen de sistemas públicos de salud, muchos participantes coincidieron en que innovación y acceso solo podrán avanzar si administraciones, hospitales e industria trabajan de forma coordinada. El mensaje era sencillo: Europa no puede permitirse que cada actor avance por separado si quiere mantener un modelo sanitario competitivo, sostenible y capaz de incorporar nuevas terapias con rapidez.

Más allá de los contenidos técnicos, asistir a este tipo de encuentros sigue siendo especialmente valioso porque permite entender las tendencias y anticiparse a los retos que el sector afrontará en los próximos años. Y quizá esa sea la principal conclusión que nos llevamos de Bruselas: Europa necesita seguir impulsando innovación, inversión y desarrollo industrial, pero sin renunciar a aquello que históricamente ha definido su modelo: sistemas sanitarios accesibles, unidad de mercado, coordinación, protección de los derechos fundamentales y una regulación construida también desde los valores y la confianza de los ciudadanos. En definitiva, más Europa.

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